Segundo aplazamiento
El Ministerio de Hacienda anunció este lunes, en una nota informativa, que retrasa hasta octubre de 2028 las obligaciones pendientes del Reglamento de sistemas informáticos de facturación, conocido como Verifactu. Es el segundo aplazamiento. A finales de 2025, el Gobierno ya había retrasado su entrada en vigor: las empresas que tributan por el Impuesto sobre Sociedades debían cumplirlo desde el 1 de enero de 2027 y el resto de empresas y autónomos, desde el 1 de julio de 2027.
Hacienda justifica la decisión en la necesidad de alinear los calendarios de Verifactu y de la factura electrónica entre empresas, para que los negocios no tengan que adaptar sus sistemas en varias fases. Prevé también modificar la normativa para acercarla a ViDA, la directiva europea que modernizará el IVA y que será obligatoria en toda la Unión a partir de 2030.
El aplazamiento consta por ahora en la nota informativa del Ministerio y queda pendiente de su publicación en una norma. El anuncio coincidió con la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre.
Dos obligaciones distintas
Para entender cómo afecta a los negocios de la comarca, hay que distinguir dos obligaciones que a menudo se confunden:
- Verifactu fija los requisitos que deben cumplir los programas con los que se emiten facturas, incluidos los tiques de las cajas registradoras. Busca que los registros no puedan alterarse y que Hacienda pueda verificarlos. Afecta a cualquier negocio que facture con un programa informático, también a los que venden al consumidor final, como bares, restaurantes o tiendas.
- La factura electrónica obligatoria afecta a las facturas entre empresas y profesionales. Obliga a emitirlas y recibirlas en un formato electrónico estructurado, no en PDF, y a informar de si se han aceptado y pagado.
El nuevo calendario
El BOE publicó también este lunes la Orden HAC/1028/2026, que regula la solución pública de facturación electrónica de la Agencia Tributaria y pone en marcha los plazos. Entra en vigor el 6 de octubre de 2026, y a partir de ahí:
- 6 de octubre de 2027: factura electrónica obligatoria para las empresas y profesionales con un volumen de operaciones superior a 8 millones de euros.
- 6 de octubre de 2028: factura electrónica obligatoria para el resto de empresas y profesionales.
- Octubre de 2028: entrada en vigor de Verifactu para todas las empresas y autónomos, según la nota de Hacienda.
Las empresas que usen plataformas privadas de facturación deberán enviar, al mismo tiempo que emiten cada factura, una copia en el formato estándar UBL a la solución pública de la Agencia Tributaria.
Qué supone para la Marina Alta
En una comarca donde la economía se apoya en la hostelería, el comercio y los servicios, y que acaba de cerrar un verano de empleo récord, la mayoría de negocios son pequeños: bares, restaurantes, tiendas, alojamientos y autónomos que facturan muy por debajo de los 8 millones de euros.
- Bares, restaurantes y comercios. Ganan casi dos años para adaptar sus cajas registradoras y programas de facturación a Verifactu. Quienes ya lo hayan hecho no pierden la inversión: tendrán el sistema listo cuando llegue la obligación.
- Autónomos y pymes que facturan a otras empresas. Tendrán que emitir facturas electrónicas a partir de octubre de 2028, el mismo mes en que entrará en vigor Verifactu. Los dos cambios llegarán a la vez, que es lo que pretende Hacienda.
- Empresas grandes. Las pocas de la comarca que superan los 8 millones de euros de facturación deberán adaptarse a la factura electrónica un año antes, en octubre de 2027.
Alivio para los autónomos
La Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que preside Lorenzo Amor, ha celebrado la decisión. La organización venía pidiendo sincronizar el calendario de Verifactu con el de la factura electrónica obligatoria y con la directiva europea ViDA. Los críticos, en cambio, señalan que el nuevo retraso prolonga la incertidumbre de autónomos y pequeñas empresas sobre qué sistema de facturación deben usar.
El aplazamiento llega cuando, a pocos meses de la fecha prevista, muchas pymes y autónomos todavía no estaban preparados.