La Marjal de Pego-Oliva convierte la paja de arroz sobrante en alimento para el ganado
Un centenar de hectáreas de la Marjal de Pego-Oliva han sido objeto de una campaña que ha transformado un residuo agrícola en recurso ganadero, con casi 300 toneladas retiradas del campo.

Una actuación coordinada en la Marjal de Pego-Oliva ha permitido dar salida a la paja de arroz que queda tras la cosecha, evitando que se acumule en las parcelas, se pudra o termine quemada. El trabajo se desarrolló sobre unas 100 hectáreas y se saldó con la recogida de 1.500 alpacas, equivalentes a alrededor de 270 toneladas de material.
El reparto de tareas involucró a varias empresas: Excavaciones Hermanos Puchalt se ocupó del segado y del acordonado de la paja en el terreno, mientras que Paja de Arroz Valencia se encargó de compactarla en alpacas. El Parque Natural de la Marjal de Pego-Oliva supervisó que todo el proceso respetara los criterios ambientales del espacio protegido, en colaboración con los agricultores y propietarios de las parcelas afectadas.
El material recuperado tendrá como destino principal las explotaciones ganaderas de la zona, que lo emplearán tanto para alimentar a los animales como para acondicionar sus establos. Según la fuente consultada, el volumen conseguido este año habría superado al de campañas anteriores, aunque el desarrollo de los trabajos se vio recortado por la llegada de lluvias intensas, que forzaron a dar por concluida la recogida antes de lo inicialmente previsto.
Un proyecto con respaldo institucional
La actuación se enmarca dentro de la Xarxa Agrícola, iniciativa coordinada por Creama y Pacte'MA, que cuenta con el apoyo de LABORA-Servei Valencià d'Ocupació i Formació y del Ministerio de Trabajo y Economía Social. El programa busca dar respuesta conjunta a la gestión de residuos agrícolas y a la sostenibilidad del sector primario en la comarca.
Sus promotores vinculan esta labor con varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, en concreto los relacionados con el trabajo decente y el crecimiento económico, las ciudades y comunidades sostenibles, el consumo y la producción responsables, y la vida de los ecosistemas terrestres.